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Sobre minorías y mujeres

por Talia Olvera

En esta primera contribución para Las Simones, decidí escribir una breve reflexión sobre la importancia de la presencia femenina en los medios de comunicación y la producción audiovisual y multimedia en general.

En 2015, en proporción, hay menos mujeres directoras de cine que hombres, la remuneración de las mujeres es inferior a la de sus colegas en el mismo puesto y con las mismas responsabilidades, sin justificación, en casi todas las áreas y países. Basta con escuchar la reivindicación de Patricia Arquette, ganadora del premio Óscar como mejor actriz de reparto, pidiendo “igualdad salarial y equidad de derechos para las mujeres en la industria cinematográfica”. Esto nos da una idea sobre la magnitud del problema; incluso frente a la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas estadounidense, se tiene que gritar alto y fuerte que no hay una repartición equitativa del dinero ni un reconocimiento del trabajo de la mujer a su justo valor.

Sorprende que siga existiendo la necesidad de instaurar cuotas mínimas que aseguren la participación activa de las mujeres en los puestos de decisión. Como ejemplo, el 6 marzo pasado, el Bundestag alemán votó una ley que instaura una cuota de presencia femenina en los puestos de dirección de las grandes empresas, creando la obligación de integrar a 30% de mujeres entre los miembros de los consejos de administración.

Sorprende que siga existiendo la necesidad de instaurar cuotas mínimas que aseguren la participación activa de las mujeres en los puestos de decisión. Como ejemplo, el 6 marzo pasado, el Bundestag alemán votó una ley que instaura una cuota de presencia femenina en los puestos de dirección de las grandes empresas, creando la obligación de integrar a 30% de mujeres entre los miembros de los consejos de administración. Lo que se pretende, según el análisis de Die Tageszeitung, es que intervengan en las decisiones sobre las condiciones de trabajo y los salarios. Sin embargo, para algunos partidos políticos alemanes que esperaban una cuota de 40 o 50%, el treinta votado resulta insuficiente.

Volviendo a nuestro tema, recordemos que actualmente, los grupos minoritarios, se encuentran igualmente subrepresentados en los medios de comunicación, en las ciencias y en los espacios de decisión democrática. Pareciera que se les tiene confinados y condenados a seguir un movimiento a contracorriente para abrirse espacios de expresión y de participación ciudadana. Por dar solamente un ejemplo, la presencia de las lenguas indígenas es minoritaria y en muchos casos inexistente en la televisión, en la radio y en los medios dirigidos a las masas, privando a los ciudadanos de la riqueza sonora, cultural y artística de la expresión indígena. Es una realidad internacional, pese a los esfuerzos de crear radios comunitarias y programas incluso de esparcimiento o de educación.

Hago este paralelo entre los grupos minoritarios y la presencia femenina en los medios porque la aminoración de la mujer sigue pareciéndose a la de ciertas minorías, que a pesar de representar (en 2014) el 49.6% de la población del mundo, según el Banco Mundial, su presencia y posibilidad de decisión está menguada en todos los sectores: la industria, el emprendimiento, las artes, la economía, la educación universitaria, por sólo nombrar algunos sectores; obligando hoy a encontrarle espacios de expresión y participación ciudadana, como parte de los movimientos a contracorriente que mencioné anteriormente y a cuestionar su lugar todavía hoy minoritario en las decisiones para la sociedad.

La calidad de la democracia está relacionada con la calidad de la información que reciben los ciudadanos, para poder tomar las decisiones que les parezcan pertinentes sobre el rumbo que desean que tome su ciudad, su región, su país y el mundo. La aspiración de llegar a una democracia integral (Aragón Andrade), solamente puede alcanzarse cuando todas las partes integrantes de una sociedad están inmersas en los procesos de decisión y encuentran espacios de expresión de sus ideas, así como espacios de información objetiva donde puedan confrontar su forma de pensar con la de los demás grupos que componen sus sociedades.

La creación de otro espacio dedicado a la expresión femenina parecería aberrante en 2015, en la época de la colaboración y de la facilidad de acceso a la comunicación, sin embargo, resulta necesario.

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