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“Mi mujer decidió esterilizarse: ¿Dónde debo firmar?”

por Carolina Aguirre

Me llama la atención que encontrándonos en pleno siglo XXI –donde existe la posibilidad de acceder libremente a la información, los medios de comunicación ponen en el tapete temas relacionados con Salud, Equidad y Género, y la sociedad se manifiesta para obtener “Igualdad”, “No discriminación” y “Derecho a decidir libremente”– aún existan conceptos en el inconsciente colectivo como “la pertenencia de la mujer por parte de su esposo” que están lejos de contribuir a lo que actualmente necesitamos.

Me encontraba en mi escritorio trabajando cuando el esposo de una usuaria hospitalizada se acerca y me dice “¿Dónde debo firmar señorita?”, a lo que frente a mi duda sobre a qué se refería responde: “Mi señora decidió esterilizarse, me dijo que firmó un consentimiento pero necesito saber dónde debo firmar yo”. Sorpresa se llevó al explicarle que la documentación ya estaba completa, que bastaba con la firma de la solicitante para que la solicitud de esterilización quirúrgica voluntaria fuera válida.

– “¿O sea que yo no debo firmar nada?”, dijo.
– “No caballero: desde hace muchos años, para que un hombre o una mujer se esterilicen, sólo se requiere la firma de quien solicita el procedimiento”, le respondí.

Tal como antiguamente la mujer no podía abrir una cuenta de ahorros en el banco sin la autorización marital, tampoco se podía tomar la decisión de no tener más hijos o hijas, si en la solicitud no figuraba el consentimiento de su esposo.

En este caso la decisión había sido tomada a través de un mutuo acuerdo de pareja, pero si nos contextualizamos hacia algunas décadas atrás, sin la firma de ambos el procedimiento no se hubiese realizado. Tal como antiguamente la mujer no podía abrir una cuenta de ahorros en el banco sin la autorización marital, tampoco se podía tomar la decisión de no tener más hijos o hijas, si en la solicitud no figuraba el consentimiento de su esposo. Haciendo alusión al Extracto de la Resolución Exenta 2326 del Ministerio de Salud del 30 de Noviembre del año 2000: “El hombre o la mujer podrán solicitar la esterilización voluntaria en los servicios públicos de salud o privados del país. La decisión para someterse a esterilización es personal y radicará sólo en la voluntad de quien desee hacerlo”.

No utilizaré el término “aunque ustedes no lo crean”, ya que pienso que si nos en interesamos leer revistas de esta índole es porque precisamente hay muchas cosas que no nos sorprenden y que tenemos claras que están ocurriendo, pero les diré que aún existe el mito (incluso entre la gente joven, lo que me causa mucho ruido) de que si en la pareja el hombre no está de acuerdo, en el caso de la esterilización femenina, simplemente “la fábrica no se cierra”.

Quiero destacar que la capacidad de negociación en una relación, a la hora de elegir el método que más les acomoda, tanto para prevenir embarazos como para evitar infecciones de transmisión sexual, por supuesto que tiene un valor agregado. Sin embargo, la decisión es finalmente tomada de manera individual “libre y de manera responsable” previo a un “acceso real a la educación y a la información”, tal como queda de manifiesto en los “Derechos Sexuales y Reproductivos”,  los cuales forman parte de los derechos humanos y se vinculan con el derecho a la salud, a la libertad individual, a la libertad de pensamiento, de conciencia y religión, de opinión y expresión, a la información y educación, a formar o no una familia, a vivir libre de maltrato, a poder acceder los beneficios del progreso científico, entre otros.

Si bien es este caso nos centramos en un método anticonceptivo permanente, donde la posibilidad de revertirse bajo un procedimiento quirúrgico es bastante reducida, los principios básicos sobre la libertad de elección son aplicables a toda la gama de anticoncepción existente, con excepción de aquellos casos en que por factores de tipo bioético o psicosociales, la o el solicitante del método no puedan hacer uso de éste por posibilidad de algún riesgo o daño para su salud. También es importante recordar que si por algún motivo los potenciales usuarios o usuarias deciden cambiar su opinión, tienen el derecho a manifestarlo en cualquier momento antes de que se realice el procedimiento, sin que esto tenga como consecuencia algún tipo de regaño o maltrato por parte del personal de salud.

Enfatizo en que hombres y mujeres somos participantes activos en nuestra Salud, y así como tenemos el derecho a acceder a los servicios de salud para obtener una orientación adecuada y tratamientos efectivos, también debemos responsabilizarnos por el cuidado de nuestro cuerpo. Es por esto que les brindo algunos link en donde pueden acceder a información veraz y actualizada para que se instruyan y se empoderen en el cuidado de su salud:

Instituto Chileno de Medicina Reproductiva
APROFA
Info Joven
Ministerio de Salud
Ley sobre esterilización feminina y masculina

Carolina Aguirre Z.: Matrona Egresada de la Universidad de Chile, Diplomanda en sexualidad y Afectividad Humana – PUC. Melómana, fanática de la comida y los viajes, aficionada a la danza, artesana en desarrollo.

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