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La voz del patriarca es la voz de dios… Políticas estatales de Planificación Familiar en Ecuador

por Tatiana Salazar

Este artículo tiene como objetivo articular una corta reflexión sobre el fortalecimiento del Estado patriarcal, que en Ecuador se ha venido consolidando desde el poder personalista en los últimos años de gobierno. A pesar de que no pretendo ahondar en cómo se establece tal consolidación, lo que busco aquí desarrollar responde al último giro que ha dado el gobierno de la Revolución Ciudadana, dirigida por el presidente y líder del movimiento Alianza País, Rafael Correa (RC).[1] Sin ánimo de caer en una crítica personalista y anti caudillista, lo que esbozaré en este espacio corresponde a las nuevas reformas que el gobierno está incentivando en relación a los derechos sexuales y reproductivos de los ecuatorianos y ecuatorianas.

El panorama

El año 2014 cerró sus días con un golpe duro para la ciudadanía, se anunció que la ENIPLA (Estrategia Nacional Intersectorial de Planificación Familiar y Prevención del Embarazo en Adolescentes), impulsada en 2011 en respuesta a las alarmantes estadísticas vertidas del censo de 2010, que registraban un incremento, desde 1990, en un 74% el índice de crecimiento de embarazos en niñas entre 10 y 14 años, había fracasado, y con la finalidad de “reestructurar el proyecto… éste se[rí]a asumido directamente por la Presidencia de la República”.[2] Un mes antes, esta estrategia fue traspasada de los Ministerios de Salud Pública, de Educación, Inclusión Económica y Social y del Ministerio Coordinador de Desarrollo Social, a la asesora y amiga personal del presidente: Mónica Hernández, católica practicante, según sus propias declaraciones, y según otros, miembro activa del Opus Dei. Este tema causó revuelo, como era de esperarse en un Estado que propugna ser laico, en sectores críticos al gobierno, movimientos feministas, grupos LGBTI, a tal punto que se convirtió en una tendencia viral en redes sociales.[3] Pero el viraje no acabó ahí, desde que salió al público que la ENIPLA pasó directamente a instancias de la presidencia, la reestructuración se mantuvo en absoluto secreto. El golpe de gracia fue dado por el propio presidente en el Enlace Ciudadano n° 413.[4] Haciendo uso de un discurso impregnado de controversia hacia el “problema ENIPLA”, donde estableció que la estrategia estaba “basada en el hedonismo más puro y más vacío: el placer por el placer. Ahora la estrategia se fundamenta en valores [señaló]… rescatar el rol de la familia como base de la sociedad. La familia es la primera escuela para formar valores humanos. Formar y motivar a nuestros adolescentes para que vivan una afectividad que les corresponde…”, sin descartar que “no es malo que se vuelva a hablar de abstinencia”.[5] A pesar de las críticas desde que se anunció que Hernández pasaría a liderar el nuevo plan del gobierno en relación a los derechos sexuales y reproductivos, no se dudó en ratificarla en su cargo y poner en marcha el Plan Nacional de Fortalecimiento de la Familia.[6]

Si bien es un problema que atañe a todos los ecuatorianos, las mujeres seremos las que estaremos bajo la lupa. En un país donde el aborto está penado con la pena privativa de libertad de seis meses a dos años, y donde el único modo de que el aborto no sea punible es para evitar poner en peligro la vida de la mujer embarazada, siempre y cuando, no se pueda evitar por otros medios; y, cuando una mujer con discapacidad mental es violada

La estrategia y las obviedades

El panorama que presento no busca generar antagonismos entre sectores partícipes de este giro de las políticas públicas, pero sí mirar a la consolidación centralista del Estado ecuatoriano en torno a la figura presidencial y sus designios, que busca tejer una red de estrategias de dominación[7] en sectores específicos, con la intención de naturalizar los valores morales como discurso oficial. Pierre Bourdieu nos alertaba sobre el despliegue de control del orden social que un Estado puede ejecutar. En efecto, un mecanismo de mayor alcance son las estrategias de reproducción, en específico las estrategias de fecundidad que buscan salvaguardar el patrimonio, “aumentar o reducir el número de hijos  y, por ello, la fuerza del grupo familiar”,[8] en otras palabras lo que “el Estado ecuatoriano busca [es] intervenir en el nivel macro social del problema, atacando los condicionantes culturales, de estructura social, de estructura económica la provisión de servicios estatales; y en el nivel micro social a través de estrategias próximas al espacio de vida del individuo que van a modificar la toma de decisiones en el nivel personal”,[9] es decir, se está enarbolando un conjunto de políticas, que en nombre de la afectividad y los valores, se nos planea meter en el vientre.[10]

La “Visión al 2017 del proyecto… es lograr un giro significativo en el patrón de comportamiento en adolescentes y jóvenes respecto a la vivencia de la afectividad y la sexualidad, a través del complemento de las políticas públicas en la temática y el fortalecimiento del rol protagónico de la familia”,[11] entonces, cabe preguntarse, ¿qué tipo de familia se plantea como ideal?, más adelante el Plan nos esboza una idea, “los adolescentes que tienen protección de sus padres esperan más tiempo a iniciarse en el sexo y muestran promedios más bajos de embarazos durante la adolescencia…”[12] eso quiere decir que padres (madre y padre) heterosexuales, clase media/alta, serían aquellos que podrían mantener este status quo familiar funcional y económicamente sustentable. Asimismo, excluyen la posibilidad de conformación de familias monoparentales (tan recurrentes y actuales) ya que “la vinculación con los padres constituye el factor más importante a la hora de impedir que las chicas se entreguen al sexo fuera del matrimonio y caigan en las drogas y el alcohol”.[13] Ni hablar sobre el “respeto hacia los grupos LGBTI” –que subraya el texto– en el que se destaca la primacía biológica, por sobre cualquier decisión social o cultural sobre la concepción del género, donde por inferencia, las familias homosexuales, no corresponderían al modelo de familia llena de valores y afecto, y simplemente serían omitidas.

Si bien es un problema que atañe a todos los ecuatorianos, las mujeres seremos las que estaremos bajo la lupa. En un país donde el aborto está penado con la pena privativa de libertad de seis meses a dos años,[14] y donde el único modo de que el aborto no sea punible es para evitar poner en peligro la vida de la mujer embarazada, siempre y cuando, no se pueda evitar por otros medios; y, cuando una mujer con discapacidad mental es violada.[15] El discurso patriarcal de Rafael Correa se hizo evidente, cuando luego que tres asambleístas de la bancada de gobierno afirmaran estar a favor de la despenalización del aborto –en el pleno de la Asamblea Nacional dentro los debates del Código Integral Penal– las “inhabilitaron” políticamente por un mes. Incluso Correa afirmó que si se despenalizaba el aborto él presentaría su renuncia.[16] Este es uno de los ejemplos que el patriarca de la nación ha impuesto: su parecer ante la diferencia de ideas de un sector de mujeres asambleístas, y de cualquier otro sector disidente. El debate que incurre dentro de la sociedad civil está marcado por los antagonismos virales que se han entablado desde el oficialismo en contra de actores sociales divergentes, y sobre la creación de grandes “otros” –sectores de mujeres, hombres, grupos LGBTI o ambientalistas– que se resisten al modelo estatal que ha creado este gran patriarca. Así este panorama tan obvio se convierte en una oportunidad de empoderamiento político capaz de desestructurar el modo en el que se hace y se practica la política ecuatoriana, es una oportunidad de debatir, retomar las calles y resistir, después de todo, para aquellos que lo miramos desde la “otredad” no es tan obvio rendirse ante este Estado que busca impartir moral como política pública, y afectividad como estrategia de dominación.

Referencias

[1]  El presidente Correa se ha hecho llamar partícipe del Socialismo del siglo XXI, al igual que otros líderes de la región. Si bien llegó al poder el 2007 con un fuerte respaldo de las izquierdas ecuatorianas, después de 2009, año en el que empezó su segundo mandato, éste se ha ido alejando paulatinamente de los principios de izquierda que se plasmaron en la Constitución de Montecristi, regida por los principios de “una nueva convivencia ciudadana, en diversidad y armonía con la naturaleza, para alcanzar el buen vivir, el sumak kawsay…”. Sin embargo, ya que estos principios no han sido respetados, la Asamblea Nacional propuso un paquete de “Enmiendas a la Constitución de la República del Ecuador 2008”, que fue presentado a la Corte Constitucional el 26 de junio de 2014. Este tema ha causado debates internos de sectores disidentes al régimen, y demás miembros de la sociedad civil. Véase, Alberto Acosta, Las enmierdas a la Constitución (Quito: Montecristi Vive, 2015). Véase: Constitución del Ecuador 2008
[2]
Registro Oficial, n.° 395, Quito, Viernes, 12 de diciembre de 2014.

[3] Silvia Buendía, “A la nueva directora de la ENIPLA no le importa la educación sexual”, Gkillcity.com. 
[4] Quito, Pichincha, 28 de febrero de 2015. 
[5] Ibíd.
[6] Plan Nacional de Fortalecimiento de la Familia
[7] Pierre Bourdieu, “Estrategias de reproducción y modos de dominación”, en Las estrategias de la reproducción social (Buenos Aires: Siglo XXI, 2011), 31-50.
[8] Bourdieu, “Estrategias…”, 36.
[9] Pantelides, Documento de Proyecto ENIAP, en Plan Nacional de Fortalecimiento… Énfasis de la autora.
[10] Plan Nacional de Fortalecimiento…, 5-11.
[11] Ibíd, 6.
[12] Lee Smith, “The new wlfare of illegitimacy”, Fortune (abril, 1994): 81-94, en Plan Nacional de Fortalecimiento de la Familia…, 6
[13] Journal of the American Medical Association (10 de septiembre, 1997): 823-832, en Ibid.
[14] Código Orgánico Integral Penal (COIP), Art. 149. 
[15] COIP, Art. 150.
[16] “Alianza PAIS suspende por un mes a tres asambleístas, por moción pro aborto”, El Diario. Manabita de libre pensamiento, martes 29 de octubre, 2013. 

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  1. Pingback: ¿Misoginia, machismo, patriarcado?: El Ecuador y la representación política de la mujer | Las Simones

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