Columnas, Columnas Anteriores, Inicio
Comments 3

La Mujer del Patriarcado – 1° Parte (ensayo)

por Paula Bravo Arredondo

[Este ensayo corresponde a la primera entrega de dos]

“¡Que desdicha ser mujer!, y eso que, en el fondo,
 la peor desgracia de ser mujer
es no saber que lo es”
Kierkegaard

Es incuestionable que el sistema patriarcal ha echado raíces profundas en la humanidad; de tal forma estamos imbuidos en este esquema social que, aún cuando muchas de nosotras enarbolamos la bandera de la reivindicación femenina, nos descubrimos en la cotidianeidad reprimiendo deseos y anhelos en pos del beneficio masculino. Y es que el patriarcado nos modela desde que nacemos y en cada oportunidad que se le presenta, durante toda nuestra vida.  Por esto, no obstante lo repudiamos, nos es tan difícil dejar de reproducirlo.

Para que este sistema se haya sostenido durante tanto tiempo y se haya arraigado a tal punto en el inconsciente colectivo, ha sido necesario instalar el patriarcado como un régimen formador, cuyos valores, si bien tienen como principal fin proteger la soberanía masculina, son absolutamente cuestionables desde el punto de vista del beneficio real de libertad que entregan a los hombres por sobre las mujeres [1]. No obstante, su objetivo es modelar al hombre para crecer como sujeto libre y soberano y reprimir en la mujer estas mismas tendencias, dándole así al primero una existencia mucho más provechosa. Por este motivo la idea del hombre héroe y creador y la mujer vulnerable e irreflexiva han sido continuamente reforzadas en la sociedad, a lo largo de toda su historia; así, se han creado mitos como Adán y Eva, Ulises y Penélope, y tantos otros que representan modelos de comportamiento social, definiendo los roles que sientan las bases de la sociedad patriarcal y aseguran la conservación del dominio masculino. De esta forma, el hombre es educado como sujeto soberano, cuya misión es aprehender el mundo y así forjar el porvenir de la humanidad. Para que pueda cumplir su papel, necesita a su lado alguien que se encargue de todo lo demás; además, él no solo forja el futuro para favorecer a la especie humana, sino también como un mecanismo para superar su propia existencia. Tras el surgimiento de la propiedad privada, el hombre proyecta su trascendencia en lo material; entonces, se vuelve necesario conservar, más allá de la propia carnalidad, las riquezas obtenidas. El hombre necesita engendrar; y no con cualquier mujer, sino con una que sea suya, para asegurar la perpetuación de sus dominios en manos únicas, evitando así la división y consecuente pérdida de estos. De se este modo, la mujer se vuelve útil como esposa y madre; como administradora de la familia [2].

Las manías, las escenas, los celos y todas las actitudes que se le critican, son la forma que ha encontrado para acusar recibo de la esclavitud impuesta por los hombres; empero, son estos valores los que se le han presentado como universales, no conoce otro método para medir a los seres humanos, ni se le ocurre, puesto que al no desarrollar su independencia es incapaz de ver al otro a través de sus propios ojos.

La hembra humana, para que cumpla su rol de mujer, es preparada durante toda su vida. Se forma dentro de los “elevados” valores masculinos de la feminidad, el matrimonio y la maternidad. Se la persuade de que es a través del logro de esas metas que ella conseguirá el éxito personal; el hombre hará todo lo demás. No es necesario que piense ni que actúe para lograr su autonomía; no lo necesita, para eso existe el varón.

 

“…desde su infancia y a todo lo largo de su vida, la miman y corrompen,
designándole como vocación esa dimisión que tienta a todo existente angustiado
por su libertad…así es como se educa a la mujer, sin enseñarle nunca
la necesidad de asumir por sí misma su existencia” [3].

Este modelo, si bien anula a la mujer como ser, le ofrece potentes beneficios; cambia libertad por comodidad, es por eso que ella cede. A lo largo de la historia humana, muchas mujeres han intentado reivindicar al género, sin embargo, el temor de todo ser humano frente a la conciencia de la autonomía de su existencia, lo empuja a ceder los derechos de esta a otro para evitar enfrentarse al vértigo de la libertad. Entonces la mujer no es sólo una víctima del modelo; el hombre la ha formado, no obstante está en sus manos la posibilidad de liberarse, sólo debe enfrentar su temor e independizarse. Pero este paso no es tan fácil como parece; la herencia patriarcal pesa fuerte sobre sus hombros; toda la vida le han enseñado a esperar su realización en manos de otro, por lo que ella termina convenciéndose de que su comportamiento está determinado por la “naturaleza femenina”, lo cual la lleva a no cuestionarse. A pesar de esto, se percibe inferior y es en su rol de esposa donde se rebela con más fuerza. Las manías, las escenas, los celos y todas las actitudes que se le critican, son la forma que ha encontrado para acusar recibo de la esclavitud impuesta por los hombres; empero, son estos valores los que se le han presentado como universales, no conoce otro método para medir a los seres humanos, ni se le ocurre, puesto que al no desarrollar su independencia es incapaz de ver al otro a través de sus propios ojos. Entonces, pese a ser una dura crítica del universo masculino, reproduce una y otra vez los valores que estos le han impuesto. Y es fundamentalmente en su labor de madre, a cargo del cuidado y enseñanza de los hijos, como ella, pese a sus rebeldías, transcribe la historia del patriarcado.

[1] Si bien este no es un punto crítico en este ensayo, es importante mencionarlo puesto que tampoco es objetivo de este escrito afirmar que la formación que reciben los hombres en este sistema sea la ideal; para mí, la formación ideal es la que nos reconoce como iguales en tanto que seres humanos y respeta las inquietudes individuales por sobre las doctrinas.

[2] Si bien es a partir del surgimiento de la propiedad privada que el patriarcado se erige como sistema, ya en las sociedades primitivas se esbozaba una ventaja masculina respecto a la aprehensión del mundo, ya que los continuos embarazos le dificultaban a la mujer ser un sujeto permanentemente disponible para   diversas faenas, por lo que, con su consentimiento, ella fue quedando relegada en forma exclusiva a las labores de madre y a aquellas que fuesen compatibles con esta condición.

[3] Simone de Beauvoir: El segundo sexo. Random House. Buenos Aires, p.715.

Paula Bravo Arredondo: Chilena, vive en el barrio Yungay. Es Médico veterinaria de la Universidad de Chile. Madre de un hijo de 6 años. Además de trabajar como cirujana esterilizando mascotas, es profesora en el IDMA, tiene un negocio de plantas medicinales y estudia inglés. 

3 Comments

  1. saludos, por un lado estos argumentos son acertados, hay numerosas situaciones en las que las mujeres se han visto relegadas a un segundo plano. por ejemplo hasta desde el vientre de su madre como en el caso de China en que se abortan las niñas, a tal punto que está prohibido a los obstetras informar del sexo del nonato, y así hay muchas cuestiones, también es cierto que por razones similares, similares en cuanto a la injusticia, millones de seres humanos han sufrido estigmatización y que esta estigmatización se agravó en el caso de las mujeres, por ejemplo: ser negra, ser negra venía a resultar peor que ser negro, según algunos estudios, pero me parece que en otros aspectos la cuestión se exagera, al exagerarla obviamente se caricaturiza, la caricatura es un dibujo que exagera algunos rasgos y el feminismo queriendo ser una ‘mirada crítica’ acabó siendo algo que no refiere estrictamente a las mujeres, como dice precisamente esta nota como que hay mujeres que no son plenamente conscientes de que están favoreciendo al patriarcado, e inmediatamente ubica a la mujer que no está de acuerdo con las consignas feminista en una especie de alienada, como que no tiene real autonomía psíquica, que ella actúan así como sonámbulas… esto comienza a presentar graves incongruencias frente a otras consignas digamos ‘aliadas’ del feminismo, como pueden ser las corrientes autodefinidas como de “liberación sexual” porque pone en duda la legitimidad del goce sexual que puede sentir una mujer sometiéndose a un hombre, es realmente el reverso de la “postura del misionero” pero esto no es una ocurrencia mía, Beatriz Preciado plantea de modo explícito algo que podríamos definir como “puritanismo de género” y no es necesario leer a Beatriz Preciado para darse cuenta, basta ver que las campañas contra el ‘sexismo’ por ejemplo son el equivalente exacto de la antigua censura al erotismo, ahora: que hacía por ejemplo que se censurara una fotografia que mostraba a una mujer desnuda y que hacía que se permitieran los desnudos en la misma capilla Sixtina, da para hablar largo y tendido… saludos, disculpen los errores de piteo.

    • José Luis Escobar Pacheco says

      Me parece que el ensayo —y no nota como lo tipifica el crítico— apunta a esclarecer ciertos aspectos que se encuentran en la base de la cultura imperante, es decir, patriarcal. El más relevante, quizá, la dinámica de reproducción ideológica del androcentrismo. Por otra parte, el feminismo ha demostrado ser una perspectiva amplia, compleja e inclusiva sobre los seres humanos (cuesta incluso encontrar un sustantivo que no defina la especie desde lo masculino), más que una serie de “consignas”. En efecto, el estado de nuestra conciencia histórica nos invita a sumir nuestros hechos —por acto u omisión— dentro del entramado social; lo inverso es lo que reconocemos como alienación. En esta misma línea, la influencia del medio es una factor irrefutable sobre la toma de decisiones individuales a nivel cognoscitivo, por lo cual no existe purismo (como se esboza en la categoría de “autonomía psíquica” propuesta por el crítico) ni para uno ni otro lado. Por último, debo añadir que la incoherencia no está en el ensayo, sino que en la contrargumentación carente de cohesión gramatical de Yahya, quien no logra al fin deshacerse de los lentes que los hombres le han colocado para analizar la realidad.

  2. Paula Bravo says

    Me parece interesante que gente con una visión tan estereotipada del feminismo como Yusuf, quién también ha opinado en otras columnas, se dé el tiempo de revisar plataformas que se dedican justamente a lo contrario: a mostrar que la lucha por la igualdad de los géneros no tiene que ver ni con consignas trilladas, ni con mujeres sacándose el sostén en la calle abogando por la libertad sexual. Si bien estos son medios legítimos y muy decidores, el trasfondo tiene que ver con lograr la igualdad social de los sexos, que sólo se conseguirá en la medida que nos respetemos como seres humanos libres e independientes.
    En ese sentido, considerar que este ensayo se contradice con la libertad sexual porque “pone en duda la legitimidad del goce sexual que puede sentir una mujer sometiéndose a un hombre” y que en definitiva es “puritanismo de género” me parece que es no darse cuenta del modo en que opera el patriarcado en todos los seres humanos, independiente de su sexo, y pone al feminismo en un nivel de lucha superficial. Es considerar que la pelea por la reivindicación de las mujeres está bien, pero sólo hasta que se opone a la moral patriarcal, hasta, como dice Yusuf, que comienza a censurar al erotismo por considerarlo sexista. Yo me pregunto ¿Acaso el erotismo que conocemos, el que es masivo, no es sexista?. Si no lo ves así amigo, es que no estás entendiendo como trabaja en nosotros la maquinaria del sistema.
    Por eso creo que es importante que sigas leyendo este y otros medios reivindicativos, que sigas opinando, para que tu mente se vaya abriendo y dejes de ver al feminismo como un buen intento de frases cliché y lo veas como lo que es: la lucha cotidiana por alcanzar el respeto humano.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s