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Marta Brunet, una María Nadie más

por María Cecilia Rivera

Larga es la lista de escritoras olvidadas y perdidas en el tiempo, pero una de las que más lamento es Marta Brunet. Yo era todavía una adolescente cuando escuché por primera vez sobre ella, fue uno de sus cuentos, narrados en boca de una amiga que me insistió mucho tiempo para que la leyera.

M

e puse a buscar sus textos varios años después de haber salido del colegio y solo pude encontrar un par de copias de sus cuentos infantiles, nada había de sus mejores obras. Seguí buscando y para mi sorpresa la hallé en una biblioteca municipal. Un libro de tamaño bíblico con sus obras completas. Nunca pensé que ese libro antiguo de 1962 me abriría un mundo tan oscuro y complejo que a apenas pude percibir cuando era una colegiala.

Han pasado muchos años desde que Marta murió pero si no fuera así o si simplemente hubiera nacido unos años más tarde, ¿cuál sería la realidad femenina que plasmaría hoy? ¿Podemos decir que la realidad de las mujeres ha cambiado tanto? Lamentablemente me parece que no.

Marta Brunet a pesar de provenir de una familia acomodada de Chillán centró su obra al comienzo de su carrera en el mundo rural, tanto así que durante años y casi hasta el día de hoy solo se le destaca como una escritora “criolla”, dejando de lado lo más importante de su obra, las mujeres. Sus protagonistas no eran chiquillas de alta sociedad, educadas en colegios religiosos, ni de veranos en Europa; todo lo contrario. Son mujeres del campo, de pueblos pequeños perdidos entre montañas en donde la única voluntad y voz que cuenta es la del patrón, quien dictaminaba cuando se casan, con quien, donde vivir, etc. Mujeres destinadas a tener toda la descendencia que dios les mandara, sin importar si era uno o siete hijos(as), trabajar sin descanso de sol a sol y a soportar un marido que en el mejor de los casos resultaba ser solo el peor de los borrachos.

Sus novelas y cuentos están llenos de mujeres fuertes, que a pesar de todas las durezas que les tocan enfrentar siguen adelante, cobrando venganza de forma brutal como es el caso de Eufrasia en Piedra callada o como doña Santitos a través del humor y la picardía. Se podría creer que al ser mujeres de campo sin ningún tipo de instrucción formal nos encontraríamos frente a personajes planos y básicos, pero resulta todo lo contrario. Sus heroínas eran sumamente complejas y variadas, Marta plasmó todo un abanico de mujeres, mostrándolas desde distintas perspectivas, utilizando la dualidad de la transgresora versus la conservadora y demostrando así que poseía un profundo conocimiento de la naturaleza humana.

Al leerla nos queda claro que no buscaba realzar una identidad criolla nacional como muchos creyeron al comienzo, sino que al ser consciente de la indiferencia en la que vivían las mujeres de su época, decidió retratar en un estilo realista las injusticias que sufrían a lo largo de su vida. Pero no son eternas mártires que sufren con resignación, todo lo contrario, un(a) hijo(a) fuera del matrimonio no acaba con la dignidad ni el orgullo en su libro Montaña Adentro, son protagonistas que luchan contra los convencionalismos de la época y se niegan a mantenerse en la marginalidad.

Han pasado muchos años desde que Marta murió pero si no fuera así o si simplemente hubiera nacido unos años más tarde, ¿cuál sería la realidad femenina que plasmaría hoy? ¿Podemos decir que la realidad de las mujeres ha cambiado tanto?

Lamentablemente me parece que no. Claro que hemos ganado cierta igualdad en tema de derechos y sobre todo ahora tenemos la posibilidad de tomar decisiones por nosotras mismas. Pero en muchos lugares de Chile siguen viviendo mujeres que llevan la vida retratada en Piedra callada ¿Cuántas “Esperanza” hay hoy en día viviendo en poblaciones trayendo al mundo toda la descendencia que sus cuerpos puedan aguantar? Como olvidar la historia que me contó una amiga hace un par de años atrás, de cómo en un hospital sureño una estudiante de medicina atendía a una mujer de escasos recursos que al ser tratada dijo tener ocho hijos, la estudiante no pudo evitar colocar cara de sorpresa a lo que la mujer resignada simplemente contestó: “así son los hombres no la dejan a una en paz”.

Cuantas “María Nadie” tienen que seguir en contra de una sociedad que las castiga y rechaza simplemente porque se les ocurrió ser independientes y vivir sus vidas sin depender de un hombre. Puede sonar a una exageración pero no lo es, muchas mujeres hasta el día de hoy tienen que inventar pololos falsos porque no les quieren arrendar un departamento ya que una mujer sola no es confiable. Tal como pasaba en el pueblo de Colloco en donde la soltera recién llegada era el centro de todo tipo de sospechas y especulaciones mal intencionadas.

Incluso Marta fue una María Nadie, al tener que revelarse contra los deseos familiares que esperaban de ella una tranquila vida doméstica, o al ser tratada de hereje e inmoral por las señoras de Chillán al momento de publicar su primer libro.

No podemos afirmar de forma obtusa que nuestra condición y calidad de vida como mujeres no ha mejorado bastante. Ya no podemos decir que vivimos en una época medieval pero en muchos ámbitos todavía estamos atrasadas. Por ejemplo, la responsabilidad de criar a los(as) hijos(as) recae todavía principalmente en la mujer, son ellas quienes después de un largo día de trabajo llegan a la casa a revisar tareas y planchar uniformes, y si por esas cosas de la vida el(la) hijo(a) no se va por el “buen” camino nadie se pregunta dónde estuvo el padre.

Cuando algunas personas dicen que el feminismo ya no es necesario porque se ha avanzado bastante, llegando prácticamente a la “igualdad”, simplemente hay que pedirles que lean a Brunet y se pregunten ¿Qué pasaría si Marta escribiera hoy en día?, ¿cambiarían tanto las historias? Lo más probable es que la respuesta ante esa pregunta sea, que solo han cambiado los escenarios pero el trasfondo sigue siendo el mismo.

PD: Gracias por presentármela e insistir para que la releyera.

María Cecilia Rivera: Chilena, feminista, con residencia en Santiago pero en el sur entre los bosques está el hogar. Egresada de Administración, 5 años dedicados al diseño publicitario, pero artista y artesana de vocación. Poseedora de una mente inquieta siempre buscando, siempre viajando pero con rumbo fijo hacia la izquierda. Lectora y cinéfila. Tengo una fiel compañera de vida, mi silla de ruedas no me define como ser humano pero es una parte más de mi.

2 Comments

  1. Gloria Moraga B. says

    Una muy buena escritora olvidada, me sorprendio gratamente leer de ella acá. La columna platea muy bien el fondo de lo que escribio Marta y además hace la pregunta del Millon, es decir si Marta estuviera hoy escribiendo cambiarian las Historias?. Felicitaciones a la revista y a la escritora de la columna.

  2. M. Cecilia says

    Por si alguien quiere leer a Marta Brunethttp://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-3600.html#documentos

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