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Vocación Perdida: ser Profesor/a en Chile

por Isabel Godoy Orrego

Quiero escribir sobre lo perdida que me siento en la vida. Tengo una crisis vocacional tremenda. No es que no me guste mi profesión. Lo que no me gusta es como mi país trata a los profesores y a las profesoras.

Tengo formación docente en una de las universidades más tradicionales del país en la carrera de Pedagogía. Estudié porque quería ser un/a profesor/a diferente, quería aportar un grano de arena a mi país e equiparar oportunidades. Lo hice por vocación. Porque el puntaje que obtuve en la Prueba de Aptitud Académica que se daba en esos tiempos, me hubiese alcanzado para estudiar cualquier ingeniería o carrera de la salud más rentable, en casi cualquier universidad. Pero opté por la docencia.

Estudié cinco años en la universidad, dos años más en cada especialidad y dos años más en diplomados de formación. No soy mala profesora. Me gusta lo que hago. Pero no voy a trabajar 30 años para poder optar al sueldo que gana un recién egresado de otra carrera. Mi profesión está perdida.

Aunque mis padres me advirtieron que no me convenía estudiar pedagogía, deseé con todas mis fuerzas seguir mis instintos e ideales de vida, y no pudieron oponerse. Pero creo que si se hubiesen opuesto, igual de todos modos sería profesora. En ese entonces tenía la convicción de estudiar pedagogía. Hoy con el correr de los años me he dado cuenta que ser profesor/a económicamente es poco práctico o incluso dramático, más si se mira a los y las docentes jubilados/as.

Ser profesor/a en Chile es un acto de sacrificio, en donde nadie te da las gracias. ¿Por qué se preguntarán ustedes? La tarea de educar siempre es un desafío constante, pero ser profesor/a implica más que un desafío. En el ejercicio de la profesión docente, además de la formación profesional, se debe estar en constante perfeccionamiento y de forma independiente también se aprende de todo un poco. Cuando estas en el aula además de ser profesor/a te conviertes en trabajadora social, paramédico, ingenier@ comercial y  psicólog@. Es una tarea compleja y titánica. Más aún cuando trabajas con estudiantes que presentan Necesidades Educativas Especiales. Pero ello tiene relación también con la vocación de educar y es hasta gratificante. Llamo sacrificio a las tareas que realiza un/a profesor/a y que no le corresponden, y quiero detenerme aquí a describir ejemplos. Quizás si esto lo lee algún profesor/a se sentirá algo identificado. Por ejemplo, financiar con sus recursos económicos todo tipo de material para educar: quiere planificar tranquilo/a, lleva su computador a la escuela. Necesita material concreto para hacer una clase que capte más la motivación de sus estudiantes, lo compra. El centro de fotocopias de la escuela no le tiene lista sus guías, el o la docente las fotocopia por su cuenta. Ello sin contar las innumerables horas de trabajo que el o la docente realiza en su hogar y que no son remuneradas: planificaciones, preparación de material, elaboración de pruebas, etc.

¿Quién no ha visto a un profesor/a corrigiendo pruebas en el metro? No digo que ningún colegio en Chile no les dé tiempo a sus profesores/as, hablo de la generalidad en sistemas municipalizados y/o subvencionados.  Leyendo siempre en foros de profesores/as me topé con una comunidad en una red social que habla que muchas cosas que le pasan a los y las docentes es en parte su culpa. (Facebook: Docentes Culpables). Personalmente creo que es culpa del corazón de los/as profesores/as, no de su racionalidad, porque la mayoría de los y las docentes saben que su profesión, no tiene que ver con muchas acciones que realizan, como arreglar las ventanas de su sala, comprar uniformes a sus estudiantes sin recursos, realizar rifas para cambiar el estante, comprar mercadería a familias de escasos recursos. Eso es culpa de su gran corazón.

Estudié cinco años en la universidad, dos años más en cada especialidad y dos años más en diplomados de formación. No soy mala profesora. Me gusta lo que hago. Pero no voy a trabajar 30 años para poder optar al sueldo que gana un recién egresado de otra carrera. Mi profesión está perdida. Ni este, ni ningún gobierno, ha tomado en cuenta lo que significa ser profesor/a en Chile. Un ejemplo claro de ello es que ninguna reforma docente se ha realizado con docentes. Reformas que dan risa, o que ofenden a aquellos/as que han educado y siguen educando.

¿Cómo se crea una reforma docente sin docentes? No sé. Quizá es porque estoy involucrada en la parte a la que se le aplica la reforma, pero para mí no tiene sentido. E independiente de la gestión política que se haga, encuentro que con los/las profesores/as siempre ha estado pendiente, algo muy simple: el darles las gracias. Gracias por hacer patria en sectores vulnerables y educar donde nadie educa, gracias por enseñarnos todo lo que necesitamos para poder decidir nuestro futuro, en la carrera que sea, gracias por educarnos, aunque a veces seamos mal educad@s con ustedes, especialmente quienes legislan, gracias por seguir educando en las condiciones que sean, gracias por preocuparse de aquellos niños y niñas que nadie se preocupa, ni siquiera sus padres, gracias por no decaer y seguir siempre tratando de dignificar la carrera docente, gracias por todas esas horas que sacrificaron con sus familias por realizar trabajo no remunerado, gracias por ser profesores/as de corazón y vocación.

Hoy mi vocación está perdida y mi corazón roto, no quiero ser profesora en este país.

18 Comments

  1. Anónimo says

    Pese a todo, soy profesora y me siento orgullosa de serlo, no espero gratitud ni recompensas solo quise ser profesora y lo conseguí. Hoy soy felíz por lo que he entregado y sigo dando. Amo a mis niños que son los suyos y mi trabajo es y será mi fortaleza y de mis hijas que también son profesoras y lo fue mi padre, mis tíos y mi gran profesora que nunca olvidaré. NORA ESPOZ (Q.E.P.D)

    • Anónimo says

      Lamento que no te hayas identificado…respaldo 100% tu comentario.Eso se llama VOCACIÓN:dar y darse; preocuparse y ocuparse de otros y otras con amor,voluntad, confianza, responsabilidad, respeto y rectitud. Quién así se entrega en esta actividad es el verdadero EDUCADOR /A. y tú eres eso, una EDUCADORA, una profesional de la Educación, Profesora es una funcionaria que cumple un horario por una paga,una persona que, muy dificilmente, deje huella en el alma de sus estudiantes. FELICITACIONES.

  2. isabel , entiendo totalemente tus sentimientos , he leido y escuchado mucho esto de colgar el dealntal ultimamente , si a todos nos pasa ,pero seremos felices haciendo otra labor , si nadie se hara cargo luego ,como tampoco ahora de esos profesores jubildados ,que pasan muchas penas debido a la miseria economica quiero creer en esa consugna de las calles, NOS FALTA UN POCO MAS DE EMPEÑO , MANTENGAMOS LA ESPERANZA. saludos

  3. Anónimo says

    Entiendo perfecto lo que dice la autora del escrito…comparto sus reflexiones y respeto profundamente su tristeza…yo lo he sentido igual…ser profesora de orientación Waldorf es lo único que me devolvió la pasión por enseñar. Trabajo en un micro universo, pero aunque no tenga pensión asegurada para el futuro, mi trabajo está lleno de sentido, arte, alegría y amor a los niños y niñas…ojalá ella encuentre otro camino, siempre hay otra perspectiva…aunque como país la realidad del gremio me entristece también…

  4. Ángela says

    Te faltó agregar que a la gran mayoría nos toca educar a quién no quiere ser educado y entrar a la sala se transforma en una lucha constante; celebro tu decisión, lamento profundamente no haberla tomado hace 28 años atrás.

  5. Rosa Collinao says

    Isabel, tengo 32 años de servicio y siento la frustración que mencionas producto de la falta de reconocimiento, el agobio laboral y el bajo sueldo que no me permite una vida holgada y el acceso a un nivel cultural apropiado para la profesión que desempeño. Compartí tu artículo porque siento que representas el sentir de muchos maestros y maestras y obviamente el mio, especialmente ahora en que nuevamente no se nos considera en el proyecto de ley que se pretende aprobar. Gracias.

  6. Anónimo says

    Isabel, tal vez te ayuden estas sabias palabras de San Ignacio: “en momentos de desolacion, no hacer mudanza…”. Mucha fuerza!!!!!

  7. Pamela says

    YO TAMBIEN lo soy pienso igual , me encanta pero la remuneración me angustia ver que otros por tener otra profesión ganaran más que uno y tendrán mas valor social o reputación que esto. Pero hay un sueldo que llega del cielo y que un día será pagado con perlas de oro, en la tierra prontamente será olvidado quien fue uno y lo que gano, mas hay una recompensa eterna por haber hecho el bien y en esta vida todo se paga . Yo trabaje con un mísero sueldo, pero un día una persona se acerco a mi me pregunto por mis sueños y le conté , cuales eran , un día llego a mi casa un sobre con millones de euros , ese dinero ha llegado a mi vida desde hacen ya 9 años. Las recompensas siempre llegan y las puertas se abren cuando lo entregamos TODO…

  8. Dani says

    Todo lo que dices e cierto, por mi parte también siento frustración por el poco valor que se le da a nuestro trabajo. Pero sabes???? Yo aprendí a disfrutar las cosas buenas de nuestra profesión. Por ejemplo el cariño que me entregan mis alumnos, y que realmente me siento importante para ellos, yo en mi sala lo paso muy bien. Yo decidí disfrutar de mi trabajo, aunque eso signifique trabajar mucho para que los niños también disfruten de la ensenanza. En fin lamentablemente esto no va a cambiar en un futuro cercano, por lo mismo prefiero ver el lado bueno, porque no me veo haciendo otra cosa.
    No pierdas tu vocación.

    • Anónimo says

      Así se habla DANI, eso es ser positiva y consecuente.Ser feliz en lo que haces, es lo más importante y si con tu actuar consigues dar felicidad a otras y otros, significa que tu paso por la vida tiene sentido,satisfacción personal y un reconocimiento merecido y sincero. FELICITACIONES.

  9. Evelyn Valdes C says

    Colega:
    Muchas veces el corazon es el que manda, muchas veces las mujeres somos mas sentimentales, pero hay tanto que aportar a eso niños que estan carntes de afecto, valores, y amor. Me identifico contigo yo tambien pense en colgar mi delantal y mi plumon de pezarra. Pero lo que me hizo cambiar y colocarme nuevamente el delantal y tomar mi mochila es ver a esos niños con necesidades especiales la alegria de ver a sus amigos y amigas, sentirc queridos y acogidos por sus compañeros, sentir un abraso y beso de su profesora, eso es lo q cada dia me mantiene firme con mas pasion. No bajemos nuestras manos luchemos por nuestros niños saquemoslos adelante. Nyestro pado es ver a estos nños felices. Yo ya me doy por pagada por verlos crecer, ser unos profesionales ver sus logros los cuales nadie lis veia ni su familia y que te digan frofe le traigo y regalo, y ver su licencia de cuarto es lo mas hermoso que me han dado esos locos bajitos. Besos colega y animos.

  10. Anónimo says

    Llegaél momento en que ya no habrán profesores y tampoco las nuevas generaciones querrán serlo todos estudiamos porque nos gusta pero de mendigar gratos momentos nadie vive, es por ello que la nueva generación de profesores ah decidido tener más amor propio que una vocación altruista y dejar la pedagogía por algo que dignifique o t an sólo algo que remunere más y que permita tener bienes y volver por mi parte a modo de hobbie más adelante

  11. Anónimo says

    Isabel tus palabras representan muy bien a gran parte de los profesores que sufren del abuso del sistema y de la omisión frente a las injusticias que se pasan.
    En lo personal, admiro profundamente esa esperanza y vocación que muchos profesores han mantenido por 30 años de servicio. y que cuando ya están fuera del sistema deben seguir luchando para combatir (CON “GRATIFICANTES” PENSIONES) todas sus necesidades que se ven multiplicadas por el pesar de los años… Sí muy valedero y muy honorable!! pero vivenciarlo es otra cosa!! Por eso Isabel no sabes cuánto te entiendo. Por eso creo que nuestra labor debe ser dignificada!! AHORA Y NO MAÑANA!! Para no repetir el patrón sin fin de desventajas. Creo que es muy humano y verdadero el sentir que la vida nos premiará y que con el logro de nuestros alumnos es suficiente para sentirse satisfecho… Pero eso es lo que nos quieren hacer creer y jurar, porque es parte de nuestra cultura educativa, el sentirnos mártires de la educación y que aportamos a la vida de los niños y jóvenes y que eso es suficiente para ser feliz por eso debemos CONFORMARNOS… NO!! Yo apuesto por una sociedad mejor, conciente, justa, crítica y ansiosa por aprender y superarse. Ya nos conformamos bastante, es tiempo de que se reconozca nuestra labor, y que las condiciones no son, en muchos lugares de este país, PARA NADA FAVORABLES.
    Con lo poco que llevo en el rubro, alrededor de 6 años, me he dado cuenta de mucho, de lo bueno y de lo malo, por eso debemos mejorar para estar mejor y ser mejores personas con mejor calidad de vida.

  12. Anónimo says

    Es fuerte, pero a mis tres años de egreso recuerdo y tengo certeza de haberme encandilado con un arcoiris de esperanza y futuros cambios, senti esa vocación y las enormes ganas de “salvar al mundo, cumplir una misión, educar personas de manera integral” arcoiris del que hoy no veo, no veo un futuro en esta carrera, si bien siempre supe que no era grito y plata, nunca supe que seria tan desolador: trabajar en condiciones austeras, en donde los sostenedores no sueltan ni un peso para mejorar la calidad de enseñanza que se imparten en sus escuelas, en donde tienes que vender helados, rifas y demases para crear un juego de rincón en la sala de clases y con ello porenciar a los niños en diversos ámbitos, sala que por lo demás es lúgubre con un color damasco grisaseo y unas cortinas que ya se caen de lo viejas etc… Con padres que no ayudan a sus hijos a hacer las guias enviadas al hogar, que no se preocupan ni de la higiene personal de sus hijos y para que decir de la alimentación, en fin…. El sistema educativo, la poca valoración social de la carrera y la poca valoración de la educación como un factor para mejor la calidad de vida de esos futuros hombres/ mujeres, por parte de los apoderados… Me han decepcionado de la elección que hice.

  13. Anónimo says

    Querida Isabel me yo soy apoderada y madre aun así empalizo totalmente con usted como docente, me gustaría que leyera lo que pienso sobre la educación de hoy y lo terrible que es hoy ser docente ante la adversidad de padres con desapego y con mentalidad egoísta de que un docente es quien debe hacerse cargo de sus hijos… mucha Fuerza a todos!!!

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