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¿50 sombras de qué?

por María Cecilia Rivera

Hace unos cuantos meses atrás todo el mundo parecía revolucionado con el estreno de “la película del año”, sobre todo era esperada por todas las mujeres. 50 sombras de Grey, el gran best seller del último tiempo, era llevado por fin a la gran pantalla. La campaña publicitaria estaba en todos lados y no había programa o canal de televisión que no hablara del tema y para el día del estreno mostraron las filas de mujeres esperando ansiosas por ver finalmente a Cristian Grey.

E

n todos los medios de comunicación se hablaba de  lo positivo que era el libro y de cómo había liberado sexualmente a las mujeres. Pero ¿Qué tiene de liberador un libro en donde el protagonista somete a su pareja hasta en el más mínimo detalle, abusando de ella física y psicológicamente, amparándose en su infancia traumatizada?, pero la pregunta más importante es ¿Por qué miles de mujeres consumen un producto que las muestra como un objeto? La respuesta me la dio una amiga, me dijo, y con toda razón, que a pesar de todo lo que hemos avanzado, el feminismo a llegado a todas partes pero menos a las propias mujeres, incluso los hombres han entendido más rápido el mensaje y por eso lo rechazan y resisten con tanta fuerza.

Pero las mujeres nos estamos quedando rezagadas, no estamos entendiendo a cabalidad lo que se busca, hace muchos años atrás vi la película “La edad de la inocencia” y si algo me quedó grabado en la memoria fue la reflexión del protagonista cuando mira a su devota esposa y piensa “qué sentido tiene emancipar a una mujer que no tiene idea de que no es libre”.

Pero las mujeres nos estamos quedando rezagadas, no estamos entendiendo a cabalidad lo que se busca, hace muchos años atrás vi la película “La edad de la inocencia” y si algo me quedó grabado en la memoria fue la reflexión del protagonista cuando mira a su devota esposa y piensa “qué sentido tiene emancipar a una mujer que no tiene idea de que no es libre”. Bueno eso es precisamente lo que le pasa a la mayoría de las mujeres, basta hacer una rápida revisión en las redes sociales o portales de noticias para poder ver que muchas veces los comentarios más ofensivos y machistas no vienen de parte de los hombres, sino que de las mismas compañeras de género.

Esto lo podemos ver una y otra vez, por ejemplo hace pocos días supimos de la formalización de tres basquetbolistas por haber abusado de una menor de edad durante las celebraciones por la obtención de una medalla de plata, los comentarios femeninos en su mayoría condenaban a la joven por estar borracha, por estar en una pieza de hotel sola con hombres, que hacía a esa hora en ese lugar, si estaba de fiesta seguramente no era tan niña ni tan inocente, etc., etc. Estos mismos comentarios, incluso peores, circulaban en las redes sociales cuando se filtró el vídeo intimo de una adolescente, las mujeres que comentaban prácticamente en ningún momento cuestionaban a los jóvenes que subieron el vídeo, sino que sus ataques estaban dirigidos directamente a la joven, tratándola como si fuera la prostituta más grande del mundo sin siquiera importarles que es una niña todavía (y sí es una niña porque tener sexo a los 15 no te convierte en una adulta). Cuando una mujer sufre algún tipo de violencia la respuesta de la mayoría es que eso le pasa por tonta, por no haber sido capaz de hacerse respetar,  o incluso quizás algo habrá hecho para merecerlo.

Nuestra sociedad no es la misma de antes, los cambios en materia de igualdad de género han sido rápidos, hace solo 100 años atrás todavía no teníamos derecho a voto y la mayoría de las mujeres eran analfabetas o con una escolaridad muy baja, entre otras cosas. La lucha para poder ser consideradas sujetos de derecho fue impulsada por un grupo de mujeres visionarias que presionaron para que las cosas cambiaran, y quizás, como las cosas se han movido tan rápido la gran mayoría solo fue arrastrada por la ola pero sin asimilar internamente en qué consiste y qué es lo que busca el feminismo. Basta ver el fenómeno de las teleseries turcas en nuestro país que incluso han alcanzado rating históricos. Son consumidas por un público femenino que disfruta viendo la historia de una mujer violada, otra que se casa con el hombre que le pagó por sexo o ven entretenidas las aventuras de un sultán que se acuesta todas las noches con una mujer distinta y las mujeres del harem se pelean por ser la favorita.

 Nosotras todavía no hemos sido capaces de tomar plena conciencia del modelo patriarcal en el que estamos inmersas, en varias oportunidades he leído a una conocida columnista chilena que según ella “emancipa” a las mujeres. Primero, parte clasificándonos en distintos tipos de zorras y de cómo todas debemos ser capaces de defender a nuestro hombre de las otras zorras. Qué clase de emancipación es esa si tu proclama no se diferencia en nada a las intrigas y competencia entre mujeres para conseguir la atención del “sultán”, finalmente sigues colocando mujeres contra mujeres. Como dijo Simone de Beauvoir hace muchos años, hay muchas que están equivocando el camino al proclamar falsas liberaciones que  lo único que hacen al final, es perpetuar el modelo.

 Muchas argumentan que entretenerse leyendo 50 sombras de grey, viendo teleseries turcas, ser sumisas con las parejas no tiene nada de malo ya que es su opción, simplemente están haciendo uso de su “libertad”, pero que tan libre eres si te sigues comportando como si fueras un ser inferior sometido a una especie de servidumbre, en donde, por ejemplo, debes matarte de hambre para lucir bonita y así poder ser deseada por un hombre. Hasta ahora pareciera que solamente nos hemos dejado arrastrar por los cambios, pero falta mucho todavía para que seamos nosotras mismas las que abramos los ojos, miremos a nuestro alrededor y, sobre todo, cuestionemos el entorno en el que nos desenvolvemos y dejemos ser agentes activos del machismo.

María Cecilia Rivera: Chilena, feminista, con residencia en Santiago pero en el sur entre los bosques está el hogar. Egresada de Administración, 5 años dedicados al diseño publicitario, pero artista y artesana de vocación. Poseedora de una mente inquieta siempre buscando, siempre viajando pero con rumbo fijo hacia la izquierda. Lectora y cinéfila. Tengo una fiel compañera de vida, mi silla de ruedas no me define como ser humano pero es una parte más de mi.

7 Comments

  1. Mauricio Quilpatay says

    La única defensa que me parece de Fatmagul (a la que asumo te refieres con la historia de la mujer violada) es que, aceptando que efectivamente se trata de otra historia de vejación femenina, en un contexto como este en donde la violencia contra la mujer es real y patente Fatmagul hace igual un buen trabajo en tanto teleserie. Muestra que el proceso de recuperación frente a un hecho así no es automático, no se produce por la intervención de un hombre sino por un largo proceso terapéutico (con una psicóloga o equivalente mujer!); que no se puede llegar y volver a tener relaciones normales de inmediato y, en el caso más idealista, es una teleserie donde finalmente los malos pagan con cárcel y no hay una justificación en ningún momento del hecho ocurrido. Sin tremendizar el suceso, me parece que es de las teleseries más realistas y más justas con un hecho como el que le ocurre a Fatmagul en un contexto espantoso pero cercano.

    Creo también que la teleserie muestra lo básico que somos los hombres (hetero), pero también que hay uno que otro rayo de esperanza (dentro del sistema sexo-género actual que nos tiene a todos acogotados). De vez en cuando. Sin haber visto las otras, me parece que Fatmagul es un poco distinta. Un poco.

    Bueno y para tirar de vuelta la pelota Beauvoireana, ¿Debemos quemar Fatmagul?

  2. ingrid says

    Encuentro muy buena tu columna, pero creo que ser libre no quiere decir que no me importe nada, para poder opinar tienes que conocer, yo lei la trilogia de las 50 sombras, pero no por eso me dan de latigazos y me andan trayendo con uniforme de sirvienta todo el dia, es un libro livianito facil de leer y muy entretenido, claro esta que este libro no es un manual de sexualidad.
    y al final la sexualidad cada persona la vive como quiera, ademas hay muchas mujeres dominatrix jajaja.

    saludos

  3. FemiBrains says

    Me ha gustado mucho tu columna, después de tanta mierda que proclama lo “maravilloso” de que las mujeres se estén “liberando”.
    La chica que acá arriba comenta es justo la prueba de tus argumentos. Sólo queda cuestionarnos si en verdad la “libertad sexual” es estar cada día más dispuestas sexualmente para los hombres y para ser tratadas como objetos sexuales. También, si de verdad debemos estar agradecidas con ellos porque se preocupan por nuestros orgasmos, porque así les resultamos más sexys y más cogibles, ellos, ellos, ellos… todo comienza y termina con ellos.

  4. hola, me ha gustado tu columna. aunque estoy en desacuerdo en eso “de dejar de comer hasta matarnos de hambre sólo para atraer a algún tipo”, te aseguro ( y te lo digo porque lo he vivido) que en la mayoría de los casos las mujeres que sufren algún desorden alimenticio no lo hacen por atraer “el amor”, de verdad, son rollos mucho más complicados que eso. pero en todo lo demás estoy de acuerdo, leer 50 sombras de eso… no significa que te den de latigazos pero si te hace cómplice de este modelo patriarcal que nos han impuesto (si señorita Ingrid, usted también es cómplice). y es cierto, las mujeres somos nuestros peores jueces, nos echamos tierra unas a otras, basta ver que una está a favor del aborto para que las demás, ni tarde ni perezosas, la juzguen de lo peor, aquí su argumento más convincente: ” ni las perras matan a sus cachorros”.

  5. Gracias por tu columna, muy buena la página. Recién me estoy acercando a esto del feminismo y es realmente revelador. Aunque sea “hombre”, ser testigo de la violencia hacia la mujer, a la esclavitud de la abuela latinoamericana, al lugar de objeto y de Otro en el que se ha concebido la mujer, es algo que me ha marcado y es un deseo profundo para mi, y muchos, y muchas ,que esto vaya cambiado (¡que cambie ya!). Como dijiste, quizás a sido muy rápido, y hay algo muy enigmático del lugar en el que sitúa al ser humano, la violencia transgeneracional en todos sus sentidos, y sus consecuencias; pero nunca es tarde, y es un buen comienzo, creo, el tomar conciencia de estos temas y perspectivas.

    Saludos!

  6. Paula Bravo says

    “Dejar de comer hasta matarse” quizás no tiene como objetivo primario atraer a un tipo, pero si tiene como finalidad ajustarse a un modelo social que impone a las mujeres la necesidad de un cuerpo perfecto para ser admirada…no es parecido al menos??? Sobre todo si consideramos que en una sociedad patriarcal el patrón a admirar ha sido impuesto por los varones.

  7. Esto de la libertad, de ser libres-sumisas-dominatriz- matarse de hambre y demás,a mí, vieja y obligada desde siempre a empoderarme para sobrevivir, sobrevivir literalmente a dos dictaduras,tres matrimonios y cuatro hijos me suena distinto en forma y contenido cada palabra o experiencia que a ustedes tan Jovenes,las impresiona y motiva. Mi postura ante la posición de la mujer en la sociedad sigue siendo de género+clase y no logro aún, lo confieso,captar en su profundidad los enfoques feministas que parecieran negar o sumir a las mujeres en posiciones de subordinación a todo evento. Conocí y conozco otra realidad y veo en las jóvenes mujeres de hoy una conciencia, fuerza y empoderamiento que dificulta a mi entender la sujeción al modelo patriarcal. Seguiré reflexionando.

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