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Sobre el tráfico de personas (1° Parte)

por Bessy Gallardo Prado

[Esta columna es la primera de cuatro partes]

Hay un negocio que mueve alrededor de 32.000 millones de dólares al año. A diferencia de otros negocios, el producto de este puede ser reutilizado decenas de veces al día. Sus consumidores van desde altos ejecutivos, hasta amas de casa. Para pagar incluso puedes usar tu tarjeta de crédito. El tráfico de seres humanos es una realidad que va en aumento. El 67% de las víctimas son mujeres y niñas.

Es una triste realidad a nivel mundial y Chile no está lejano a esta. Podría escribir una tesis completa sobre el tema, y es mucho más extensa de lo que se cree. Va desde adopciones ilegales, explotación con fines sexuales de todo tipo, tráfico de tejidos y órganos, niños soldados y un largo etcétera…pero no es el fin de esta columna. El fin es visibilizar lo que sufren miles de mujeres y niñas, es por eso que iré de a poco para no marear a nadie.

El visibilizar el tráfico como problema social transversal es necesario ya que no es una problemática sólo arraigada a la pobreza, vivimos en una sociedad en donde se premia la “sexualidad” femenina constantemente, y en donde recibimos bombardeos de información que premia el cumplir estereotipos, por lo tanto miles de jovencitas “sueñan” con ser modelos, viajar y ganar grandes cifras de dinero y es ahí, con esos engaños, que se vuelve más fácil la trata de mujeres y niñas.

Primero debemos preguntarnos ¿qué es el tráfico de personas?:

Según la INTERPOL, el tráfico de personas es un delito que consiste en captar personas por medio de engaños y coacción en donde son transportadas de un lugar a otro con fines de esclavitud, trabajos forzados, explotación comercial sexual y otras formas de explotación. Las víctimas son despojadas de su autonomía, su libertad, y son sometidas a distintas formas de maltrato físico y psicológico, no sólo hacía ellas, sino que también a sus familias. (1)

la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. La explotación incluye como mínimo, la derivada de la prostitución y de otras formas de explotación sexual, trabajos o servicios forzados, esclavitud o prácticas similares, servidumbre y extracción de órganos(2)

Como podemos derivar de la definición de la Convención de Palermo vemos variados elementos que se repiten de forma constante. Engaño, coacción, vulnerabilidad (no sólo económica, también psicológica), abuso de poder, incluso corrupción. Además, no sólo se trata del traslado físico de un país a otro con fines de esclavitud, también es tener de forma obligada a personas para explotación de todo tipo.

Es así por ejemplo que en los casos de tráfico de personas con fines de explotación sexual, o en muchos casos de tráfico de personas para obtener órganos, a las víctimas se les indica que ganarán mucho más dinero que el que podrían obtener con otros trabajos; se les ofrece una mejor calidad de Vida para ellos y sus familias. Esto ligado a la pobreza y vulnerabilidad crea un circulo perfecto para los tratantes que se aprovechan de sus víctimas.

En Nepal, por ejemplo, a las víctimas de tráfico de órganos se les ha indicado que estos volverán a crecer “como crecen los frutos en los árboles” (ver documental “The village of the stolen kidneys”) Dada la ruralidad de los sectores en donde se captan las víctimas, la ignorancia de estas y la pobreza extrema , las personas aceptan “altas” sumas de dinero, las cuales después no son pagadas o en donde los traficantes sólo pagan una parte mínima, para finalmente no volver más.

Tráfico de mujeres con fines de explotación sexual

En los casos de tráfico de personas para fines de esclavitud sexual, a las víctimas se les capta por internet, en muchos casos, por redes sociales. Se han documentado casos en donde las redes de tráfico captan a las víctimas aprovechándose de factores psicológicos, tales como la soledad de estas o la falta de contención familiar. Los “tratantes” buscan mujeres con el perfil indicado y en muchos casos las enamoran para después sacarlas de sus entornos familiares y así, en la más completa indefensión, migran de sus países de origen para ser forzadas a ejercer la prostitución, y la pornografía. (ver Comercial del observatorio Mexicano contra la trata de Personas)

También se engaña a mujeres y niñas con ofrecimientos de trabajos en modelaje o como acompañantes, en donde las agencias pagan, supuestamente grandes sumas de dinero, con tal de que estas viajen a países de Europa, Estados Unidos, etcétera. Esta forma de captar víctimas cada día vía internet sé hace más común dado el avance de la tecnología, lo que nos da como resultado que las mujeres y adolescentes víctimas de tráfico no necesariamente son vulnerables económicamente.

El visibilizar el tráfico como problema social transversal es necesario ya que no es una problemática sólo arraigada a la pobreza, vivimos en una sociedad en donde se premia la “sexualidad” femenina constantemente, y en donde recibimos bombardeos de información que premia el cumplir estereotipos, por lo tanto miles de jovencitas “sueñan” con ser modelos, viajar y ganar grandes cifras de dinero y es ahí, con esos engaños, que se vuelve más fácil la trata de mujeres y niñas.

Pero también hay formas más terribles de captar mujeres y niñas para explotación sexual; en países como México (sobre todo en la frontera con Estados Unidos)  a las víctimas del tráfico, se les secuestra para ser llevadas a otros países, o bien se les deja en “prostíbulos” clandestinos, en donde se les obliga, por medio de abuso de poder, la coacción y el abuso físico a ejercer la prostitución. Esto ligado con el negocio de las drogas, genera una tormenta perfecta. Tenemos que entender que el tráfico de seres humanos está ligado a muchos más delitos, lo que conocemos como “concurso delictual”. A mujeres y niñas se les trata para ser esclavas de narcotraficantes, a otras para “trabajar” en la industria de la pornografía, muchas están detrás de cámaras webs que transmiten sexo en vivo las 24 horas del día.

Fuentes:
(1) Trata de personas según la Policía Internacional
(2)
Convención de Palermo, Anexo II Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, Artículo 3, inciso 1. 

4 Comments

  1. No es fácil luchar contra esa terrible realidad mundial que no distingue nacionalidades. Si es fundamental, que desde nuestros barrios se informe de esto. Medidas simples y preventivas podremos dar lucha firme contra este horrible flagelo.

  2. Pingback: Sobre el tráfico de personas (2° Parte) | Las Simones

  3. Pingback: Sobre el tráfico de personas (3° Parte) | Las Simones

  4. Pingback: Sobre el tráfico de personas (4° Parte) | Las Simones

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