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#NiunaMenos en Argentina

por Carolina Mazzaferro

El 3/6 el patriarcado tembló y una pequeña grieta fisuró el sistema que nos oprime desde que la tierra se llama tierra y el hombre y la mujer se reconocen como tales.

Hay que ser objetivxs. Sí, las cosas están cambiando: sea de a pequeños pasitos o con los incontables pasos de cada persona que aquel 3 de junio dejó su casa, su trabajo, y todas las cosas que tenía que hacer; guardó sus llaves y celular en el bolso y se fue derechito al Congreso, plaza o sitio de la ciudad donde iba a realizarse la multitudinaria concentración para luchar desde su lugar al grito del Ni Una Menos, porque el femicidio de Chiara (mujer de 14 años, embarazada y asesinada a golpes) fue la gota que, finalmente, colmó el vaso de insoportable tolerancia hacia los femicidios.

La consigna fue muy clara: “Ni una mujer muerta más”.  Consigna precisa pero a su vez tan amplia que permitió abogar por ella a un abanico diverso de personas, porque claro, ¡nadie podría querer una muerta más!

La consigna fue muy clara: “Ni una mujer muerta más”.  Consigna precisa pero a su vez tan amplia que permitió abogar por ella a un abanico diverso de personas, porque claro, ¡nadie podría querer una muerta más! Algunas formas de machismo ahora son políticamente incorrectas… pero bien, entre aquellas 200 mil personas hubo violadores, abusivxs y madres machistas. Religiosxs adeptos a la biblia y políticos asquerosamente misóginos. Pero a fin de cuentas, ¿todxs queremos lo mismo?

Si bien, desgraciadamente el concepto feminismo aún es tabú para algunxs argentinxs, principalmente por desinformación y prejuicio, y en la convocatoria previa los post insinuando al feminismo aún como un enemigo y a la movilización como absurda ya que toda forma de violencia debería desaparecer, la concentración a la que tantas personas concurrieron tuvo un carácter enteramente feminista. Fue organizado por feministas y gracias a ellas, todxs quienes asistieron son un poquito más feministas que antes. Sabemos que el feminismo es un movimiento social que aboga por la igualdad de derechos entre la mujer y el hombre. Tan simple como eso.

Remontándonos a la convocatoria, popular, mediática,  y Trendic Topic en Twiter por más de una semana, pudimos notar que algunas personalidades, bañadas en hipocresía, se sacaron una foto con el cartel con el #NiunaMenos: Mauricio Macri y Marcelo Tinelli entre otrxs. Su adhesión a la campaña, por más hipócrita que pueda ser, permitió que muchas más personas pudiesen enterarse de lo que sucedería el 3/6 y, además, posibilitó un nuevo escrache hacia estas personalidades en las redes sociales; y por más que el rating de “Bailando por un Sueño” probablemente no haya disminuido, algunas personas que jamás habían asociado el concepto de cosificación con el de femicidio bien pudieron tomar conciencia de esto gracias a muchas notas periodísticas, post y fotos que surgieron como respuesta a estas adhesiones.

Bien, estos pasos aún son pequeños. En el mundo perfecto al cual aspiramos llegar, nuestros  iconos culturales y políticos se harán cargo de su poder e influencia frente a la sociedad y dejarán de reproducir ciegamente el sistema patriarcal en sus programas, entrevistas y comentarios.

Si bien el movimiento fue tremendo, hermoso e intenso, con una inmensa cantidad de increíbles manifestaciones artísticas, lamentablemente, mañana otro hombre matará a otra mujer y otra profesora de educación física le dirá a un nene “¡dale Juan, no juegues como nena!”. De todas maneras, sería ilógico pretender una suerte de anagnórisis colectiva, donde todxs lxs reproductores del sistema patriarcal se reconociesen como tales y erradicasen sus actitudes machistas, en una fracción de minuto, los hombres dejarían de considerar a la mujer como inferiores y propiedad suya, y las mujeres notarían lo absurdos que fueron todos aquellos mimos o golpes que recibieron por el simple hecho de ser mujeres y serían completamente libres de caminar por la calle a cualquier hora sin el corazón galopando en el pecho por miedo a ser violadas…. pero por más que sería hermoso, algunos cambios culturales necesitan tiempo para macerar y algunos conceptos deben terminar de decantar en el cuerpo.

Vivimos sumidxs en el sistema patriarcal desde la aparición de la agricultura, que aún no se ha quebrado, pero ha dejado de ser invisible. El “Ni una Menos” generó que muchas víctimas y victimarios cuestionen su propia realidad y sus propias conductas: ¡es decir, luego del “Ni Una Menos” incrementó muchísimo el número de denuncias sobre violencia de género! Y esto no es una nimiedad, porque este hecho que parece quizá tan insípido salvará muchas vidas. Aquellas mujeres que se encuentran en relaciones abusivas ahora saben que cuentan con 200 mil personas que estarán sosteniéndolas desde la distancia.

Después de este hecho histórico, la sociedad argentina aún continúa siendo patriarcal, las mujeres continuamos siendo tratadas como princesas-basura, y desgraciadamente, día a día hay muchas más menos… pero también hay muchas más personas que se unen a la lucha y caminan junto a nosotras para reducir a polvo al gran monstruo que continúa siendo el patriarcado.

Crédito fotografía: Analía Slavo

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