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Sobre el tráfico de personas (4° Parte)

por Bessy Gallardo Prado

 [Esta columna es la cuarta y última, de cuatro partes] [puedes leer la primerasegunda y tercera parte]

¿Cómo prevenir, cómo proteger?

Apartir de lo anterior, mis propuestas. Chile debe contar con un sistema de educación integral. Me refiero a que cuando una persona ingresa a nuestras fronteras debe recibir información sobre el tráfico de personas, como denunciar (en caso de que sea víctima de éste) cuales son las medidas de protección con las que cuenta, todo en un lenguaje claro y de fácil entendimiento, en diversos idiomas, considerando que si ha sido traficada pueda denunciar lo antes posible para evitar mayores daños. Pero esto no es suficiente.

El que una adolescente ya posea rasgos sexuales no limita la penalidad de explotarla sexualmente. Las adolescentes no se van de sus casas porque se les “ocurre”. Estas vendas sociales deben desaparecer de todos, no sólo de las autoridades, deben desaparecer de los medios, de las escuelas, de las personas.

Se debe crear un sistema integral de educación a nivel país. Como sabemos no todas las víctimas son de otros países, muchas son de nuestro país, se les traslada de una ciudad a otra, o se les recluye dentro de las mismas. En la medida que educamos a las familias, a los estudiantes y a toda la sociedad, protegemos a las futuras víctimas para que no caigan en redes de tratantes de personas.

Otra forma de prevenir es ver esta problemática desde una perspectiva de género. Como decía anteriormente visibilizar a las mujeres como sujetos de derechos y no como objetos que deben satisfacer todo tipo de necesidades masculinas, previene el tráfico en muchos niveles.

Sacar ciertos sesgos de la cultura también es relevante, la falta de equidad de género, la pobreza, la vulnerabilidad, son factores preponderantes en la trata de seres humanos. Eliminar ciertas frases de nuestro vocabulario permite que miremos un poco más allá, por ejemplo “las niñas se prostituyen…” es una frase errada, la prostitución es algo voluntario y las niñas no son mercancías; las niñas y adolescentes siempre son víctimas de comercio sexual infantil. El que una adolescente ya posea rasgos sexuales no limita la penalidad de explotarla sexualmente. Las adolescentes no se van de sus casas porque se les “ocurre”. Estas vendas sociales deben desaparecer de todos, no sólo de las autoridades, deben desaparecer de los medios, de las escuelas, de las personas.

Es importante también, educar a los distintos niveles estatales para que éstos puedan proteger los derechos de las víctimas del tráfico. No es posible que si un extranjero ha entrado a Chile con ovoides de droga en su cuerpo sea sacado del país sin miramientos. Debemos preguntarnos que hizo que llegara de esa forma a Chile, si es que fue amenazado por traficantes de personas y de drogas, le debemos protección de todo tipo ya que muchos recurren a este ilícito por necesidad, muchos mueren en el camino, muchos tienen como víctimas a sus familias. Lo mismo sucede con las mujeres y niñas que son traficadas para comercio sexual o trabajo doméstico. La mera penalidad desde lo estrictamente legal no es suficiente, tenemos el deber como sociedad (Estado y privados) de brindar a las víctimas de estos delitos el debido cuidado. Cuando digo el debido cuidado me refiero a que el sistema de protección debe ser tal que garantice educación, salud tanto física como mental, capacitación para un trabajo digno, estadía en Chile en el caso de que la víctima sea extranjera y quiera quedarse en el país, ya que actualmente se les deporta. En este punto hay que hacer hincapié pues las víctimas en sus países de origen son amenazadas, incluso de muerte, por lo que se dificulta y torna peligroso su regreso.

Los protocolos de denuncia e investigación deben asegurar protección a las víctimas y testigos, que hoy se les deja en la más completa indefensión. Además debe existir una coordinación entre las policías Chilenas e Interpol para que los informes sobre condenas en el extranjero sean expeditos y para que con ello se puedan eliminar figuras como las de la irreprochable conducta anterior como atenuante de responsabilidad criminal.

Con todo hemos avanzado en esta materia, hoy tenemos un cuerpo legal que al menos tipifica el delito de tráfico de personas, que brinda mayor protección a niñas, niños y adolescentes. Organismos como Sename han visibilizado el problema de la explotación sexual con campañas que tratan de mostrar el problema como delito pero nos queda una tarea titánica que difícilmente se llevará a cabo si seguimos tapando el sol con un dedo. En Chile se trafican más personas de lo que se cree para diversas formas de explotación y no las queremos ver como sociedad. Parece que hasta que no nos toque no es un tema relevante, y lamentablemente el no ver el problema también nos hace cómplices y nos pone en peligro.

Al final del día sin clientes no hay trata…

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