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María del Tránsito Caballero, anarquista y feminista en el Chile de 1900

por Eduardo Godoy, extraído desde http://metiendoruido.com/2016/05/maria-del-transito-caballero-anarquista-y-feminista-en-el-chile-de-1900/ Asistió durante un corto período de tiempo a una Escuela local obteniendo una precaria instrucción inicial, lo que no significó que no se cultivara arduamente y de forma autodidacta el resto de su agitada, pero corta vida como ácrata y feminista. María del Tránsito Caballero nació aproximadamente el año 1879 en la ciudad de San Felipe, ya que al momento de su defunción bordeaba los 25 años de edad. Asistió durante un corto período de tiempo a una Escuela local obteniendo una precaria instrucción inicial, lo que no significó que no se cultivara arduamente y de forma autodidacta el resto de su agitada, pero corta vida como ácrata y feminista. A los diez años de edad se desplazó a la capital, iniciando su vida laboral para poder subsistir. Durante ese período ofició de “aprendiza de florista”, en una lujosa tienda santiaguina llamando “la atención de sus patrones y maestras por la contracción al trabajo y la claridad de su inteligencia”. Años más tarde, se desempeñaría de sombrerera, oficio que aprendió …

Las niñas que querían ser adultas: embarazo adolescente y amor romántico

por Carol Herrera Gómez, publicación original en http://www.pikaramagazine.com, imagen original en Mujeres Enre_beldía Las ficciones románticas alimentan el sueño adolescente de ser rescatada por un príncipe para alcanzar la felicidad Recuerdo que de pequeña yo quería ser mayor. Quería ser una mujer empoderada, culta, inteligente, guapa y muy fuerte. Me veía con tacones y minifalda, pisando fuerte por la calle, dueña de mí misma, trabajando de periodista en El País, y viajando mucho por el mundo. Me veía conduciendo mi coche, y de fiesta con mis amigas, y me veía con un novio guapísimo, tierno, simpático, generoso, honesto, sincero, seductor, culto, fuerte, sensible, divertido, trabajador, y muy enamorado de mí. Con él tendría dos hijas y viviríamos en el centro de Madrid. Cuando despertaba del sueño romántico, estaba atrapada en la minoría de edad, me acababa de venir la regla, y me faltaban aún cuatro años para alcanzar los dieciocho. Si además quería estudiar Periodismo, serían cuatro o cinco años más hasta que terminase la carrera y empezase a trabajar en El País. A ratos se me antojaba …